
Cierra los ojos para captar el momento con todos los otros sensores, porque la luz y el color devoran con su potencia la sutileza del resto.
Soñó siempre en servirle y hoy por fín lo ha conocido y se vuelve al interior para observar lo que el encuentro ha impregnado en su organismo.
La presencia del monarca lo hizo sentir poderoso, porque esta es la energía de la que uno se enviste y de la que el otro mama.
Aparece la Nastassja Kinski preciosa, un milagro que sea hija de su padre.
El trozo de piel que me prestas me basta para el embeleso y te confieso que me acerqué a vos en pos de mi carrera, pero me venció el arrebato y me ato y me desato en el regalo de encontrarte. Este amor que te prodigo me hace ser tan sincero que detona el disparo de tu reciproca sinceridad que me ha partido por dos.
La amaba a ella y soñaba en servirle a él, y ahora no queda nada.
Llama al ábol zen de la fortuna en demanda de una señal, pero el árbol la retiene sin hacerle caso al viento.
Siempre que uno se desmonta tiende a regresar a casa, para intentar componerse a la calor del refugio.
Y la madre que cree descifrar a su hijo con precisión matemática.
El niño que buscaba el absoluto.
El joven que buscaba servir a lo supremo.
El enamorado que buscaba unirse por completo a la amada.
Las pruebas ante el sagrado. El monje que medita aguzó su oído y los murmuros resuenan ahora aberrantes y una mujer peinándose como una prostituta en busca de guerra.
En misa me dolió verla, porque tiene apariencia de ángel pero siento ese pasado que no se va de la cabeza. Conozco este dolor, este sentir enfrentado. Y también conozco la senda caverna del ermitaño.
La película me alcanza como una flecha italiana.
El que mandaba en el cielo, el que mandaba en la tierra, la que mandaba en el centro de su propio corazón, y ahora la búsqueda de lo supremo continua en la soledad del que busca a Dios sin mas medios que la propia necesidad y la renuncia a cualquier mediador.
El hombre que quiera convertirse en hombre ha de purgar sus demonios.
Y el monje ha de purgarlos solo.
Y reza para que muramos juntos cuando nos llegue la hora.
Es una película de mujeres guapas, bellezas tentadoras
La película es magnífica, pero la escena de la noche de lluvia en el refugio me parece un milagro.
Es difícil encontrar en una película de época una belleza tan clara, tan diáfana y sencilla.
Y mas difícil aún que una película italiana no peque de rancia o pincelada gruesa.
Los hermanos Taviani saben lo que se hacen y perfilan un filme que utiliza lo mas sencillo para hablar de lo mas sagrado.
Uno querría que todas las películas fueran así de sentidas, así de sencillas.
La penitencia contagia penitencia.
El sacrificio contagia sacrificio.
Los milagros suceden solos cuándo uno se porta bien.
Y pocas veces (ahora me acuerdo de Ordet) he visto rodar milagros de un modo mas natural y verdadero.
Sergio de pequeño se asombraba de la indiferencia de la gente:
“¿Es posible que nadie piense en nadie y nadie se pregunte por que?”
Yo me sorprendo de que esta película no sea mas conocida.
A mi me ha parecido un absoluto manjar extremadamente delicado.
“Que tengas muchos días buenos”
“Con sol, incluso de noche
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