
Un bisexual minimalista al que admiro su capacidad para no leer y una pareja de esas habituales que buscan ciertas respuestas o distracciones en eso que denominamos cultura”suman el título de la peli.
Me interesa la distinción entre el mitos y el logos, unos hacen y los otros filosofean, como jugadores y comentaristas deportivos.
Jugadores que saben y comentaristas que creen que saben.
¿Cómo poder reinventarse? De repente noto que me cansa lo complicado porque tras el costoso trabajo decodificador que implica a menudo subyace un conjunto infantil de ideas meramente intercombinadas.
Autoalienarse para sentirse integrados al grupo, renunciar a explorar la potencialidad del ente.
“Persistir en su propio ser significa para Spinoza no ser el mismo, sino que significa una expansión, transformación, de todo lo dado” . “La necesidad de persistir no puede ser reducida a los aspectos de la conservación, de lo contrario tendría lo que Freud describe como una unidad auto-preservación”. “De hecho, nuestra insistencia de aferrarse a la vida puede llevarnos a aceptar condiciones de existencia que niegan y devalúan nuestra vida”
Esto significa que la gente trata por todos los medios de integrarse en “categorias de aceptación” y dar validez al carnet del personaje que va a representar a tal efecto.
En huida constante nos movemos y en busca de socializarse o culturizarse como elemento distractor.
Y el tema no es la bisexualidad, ni si quiera el sexo sino el ser capaz de escucharse los adentros y actuar simplemente desde el centro de la propia sucesión de momentos sin dejarse atrapar necesariamente por referentes artísticos, ni sociales, culturales, ideológicos o de otro tipo.
Una película entretenida que explica bien la manera aparentemente extraña con la que se construye un triángulo.